La realidad de las cosas no siempre es evidente a primera vista.

lunes, 16 de mayo de 2011

Del Voto nulo a la nula participación

Llama la atención la energía y el encono con la que se promovió el “voto nulo” en la elección de 2009 criticando al sistema de partidos, las y los candidatos “nulos” e incluso la denostación de personas participantes en las elecciones federales y locales. En el caso de Jalisco, si se toma en cuenta el resultado en las elecciones municipales en los procesos de 2003, 2006 y 2009 (IEPC) se puede advertir el salto tremendo del 2% del voto nulo al 5.6% con relación a la votación emitida y 6% sobre la votación válida.
Votación 2003 2006 2009
Votación nula 55,090 60,669 138,208
Votación por candidatos no registrados 2,651 4,003 8,873
Voto nulo 57,741 64,672 147,081
Votación Emitida 2,319,028 2,863,889 2,604,485
% Votación nula 2 2 6
Votación Válida 2,261,287 2,799,217 2,457,404

Si se toma en cuenta el listado nominal (según datos del IFE) según se muestra:

2009 H M T
Padrón Electorn 2,652,224 2,826,906 5,479,130
% 48 52 100
Listado nominal 2,377,797 2,537,059 4,914,856
% 48 52 100
Padrón Electoral. En el se encuentran todos los ciudadanos mexicanos que solicitaron su inscripción al mismo, con la finalidad de obtener su Credencial para Votar con fotografía y así ejercer su derecho al voto.
Listado nominal. Contiene todos aquellos ciudadanos que solicitaron su inscripción al Padrón y cuentan ya con su credencial para votar con fotografía vigente.
Fuente: http://www.ife.org.mx/portal

La interpretación de estos datos no muestra un panorama no es optimista: participó en la última elección el 52% de los electores con credencial para votar e inscritos en listado nominal; esto significa que se abstuvo el 48% y si se le suma el 6% del voto nulo, tenemos que un 54% del electorado manifiesta una respuesta negativa con relación al sistema de partidos, al sistema electoral y en alguna forma al sistema político vigente.

Es claro que no se trata de un grupo homogéneo en cuanto a motivaciones ni intencionalidad: mientras unos no acuden a la urna, otro sí se presenta a la casilla, se acredita como elector con plenos derechos y procede a anular su voto sea llenando la boleta de tal modo que al hacer el conteo los funcionarios la anulan entre otros motivos por designar a un candidato no registrado. Esta costumbre de señalar un apartado para los candidatos no registrados tiene una historia curiosa que en muy pocas ocasiones ha tenido efecto en la vida política reciente del país y en algún modo prefigura las candidaturas independientes de ciudadanos que le dan la vuelta al sistema de partidos y luchan por tener un lugar primordial entre los factores de poder representados en las cámaras y los poderes legislativos y municipales del país.

Este punto llama la atención sobre el significado de las candidaturas independientes de los partidos a cargos públicos (hoy día inexistentes en la legislación electoral): para algunas personas se considera como una violación del derecho fundamental para que toda mujer y todo hombre, en igualdad de condiciones tenga acceso a los cargos de elección pública con los requisitos elementales y mínimos que la ley imponga para preservar una participación sólida, racional, consistente y en plenas capacidades personales de las personas electas. Esta figura y la lucha que supone su reconocimiento en la constitución constituye un punto clave en la historia política del país, salvo que de aprobarse se pongan tantos requisitos que terminen anulándola.

De cualquier forma, lo que llama la atención es que las organizaciones que hace un par de años hicieron una campaña inteligente, provocadora, crítica y con un amplio impacto (a juzgar por los resultados electorales presentados arriba) hoy lucen más bien anulados: no han empujado las discusiones en los congresos (al menos en Jalisco) ni han salido a la calle a llamar a la conciencia ciudadana sobre la importancia de esta reforma.

Se criticó en su momento al movimiento de los “analistas” del voto la insuficiencia de sus razones y que dado que el sistema electoral vigente está diseñado para resistir altas cifras de abstencionismo o votación nula por el hecho de que gana una elección quien obtiene un mayor número de votos (y no quien gana la mayoría simple de la votación según el listado nominal) emergía la sospecha si no estarían jugando a favor de un partido “grande” fungiendo como el esquirol que aleja a quienes sin tener una opción partidaria decidida o comprometida con sus valores (voto duro partidario) dejan la disputa entre los votos duros de los dos partidos mayoritarios hoy por hoy en el país y en el estado.

Es el caso que este grupo pasó de la denostación a los candidatos (misma que llevaron a un nivel muy gráfico (como poner “nariz” de payaso a las caras de candidatos en su publicidad impresa en las calles) y lo trasladaros a declarar “funcionarios nulos” a los diputados y munícipes electos en el proceso electoral. Con este gesto el grupo de “analistas del voto” (por llamarlo de algún modo) se deslindaron de dar un seguimiento a los funcionarios y se muestran ausentes en una discusión en el poder legislativo que precisamente, de aprobarse, llevaría a ver cumplidas algunas metas esbozadas en sus supuestos: que el voto nulo pueda tener repercusiones en el sistema de partidos, que haya candidaturas independientes de los partidos y que operen figuras como la revocación del mandato y la reelección de ciertos cargos públicos, con lo que el voto operaría como premio-castigo y obligaría a un ejercicio más responsable de los funcionarios frente a sus electores.

Queda la impresión de que este movimiento (if any) de anulación del voto (con insuficiencia conceptual, exceso de crítica y denostación personal) se convirtió en una nulidad crítica inconsecuente con el proceso que en parte generó, una nulidad organizativa que abandonó graciosamente sin aviso la plaza pública, cuando había prometido una apasionada entrega. Además de poco entender del asunto, no soportan para sí, la crítica que sí dirigen a otros actores. Ni pex.

viernes, 25 de febrero de 2011

¿Abigeato o evasión de lógica?

El diario Mural publica el 25 de febrero una nota sobre una aportación de los regidores del PAN en el municipio de Guadalajara por el que “Politizan por robar iPhone a joven / Santiago Vega y José David Estrada. Ante la difusión que se ha dado del robo de un iPhone a Jorge de la Cueva por dos policías de Guadalajara, la fracción del PAN en el Ayuntamiento tapatío interpuso una denuncia, contra quien resulte responsable, por el delito de evasión de presos. "Estaban los indicios claros de que estos elementos habían cometido el ilícito y en este sentido se configura la flagrancia, y la obligación de la Policía Municipal, lo mínimo que debe hacer, es ponerlos a disposición de la Procuraduría", señaló el regidor albiazul Sergio Sánchez Villarruel.”
http://www.mural.com/libre/online07/edicionimpresa/default.shtm?seccion=primera

La pregunta es si esta acción contribuye y da cauce a una preocupación de la población en torno a la seguridad pública y la integridad de las personas que están a cargo de dicha función. Los remedios precisan ser congruentes con el problema que se enfrenta.

Habría qué tener el escrito de la denuncia que presentan el regidor Sergio Sánchez para emitir una opinión más precisa, pero de los datos disponibles en la nota de Mural se advierte denuncia que en el presente caso los hechos en torno al caso del policía difundido en los últimos días apuntan al delito de Evasión de Presos en el Código Penal de Jalisco que en su artículo 113 dispone: “se impondrán de tres meses a siete años de prisión al que
• favoreciere la evasión
• de algún detenido,
• procesado o
• condenado.
Si el responsable de la evasión fuese servidor público, se aumentará la pena hasta en una tercera parte y será además destituido de su empleo e inhabilitado de uno a diez años para obtener otro de la misma naturaleza.
Si fuesen dos o más los que favorecieren la evasión, o dos o más los evadidos, la sanción será de dos a ocho años de prisión.”

El problema es que en este caso no había ninguna persona detenida, que estuviera siendo procesada o que hubiera sido condenada por la comisión de algún delito, de modo que no hubo evasión de presos por la calidad de las personas involucradas no llegaba a preso siquiera. Probablemente los denunciantes quisieron referirse a alguna forma de omisión, la aplicación indebida del procedimiento ante las quejas y denuncias del joven afectado en el incidente, pero en todo caso tendrán qué aportar elementos para mostrar esa actuación indebida.

La falta de lógica legal en la denuncia de los panistas probablemente muestre que piensan en la lógica de ganar notoriedad ante los medios, de pretender mostrarse ante la opinión pública como una oposición combativa hacia la fracción mayoritaria en el pleno del ayuntamiento y le apuesten al desprestigio de las personas y las instituciones de seguridad pública municipal. Probablemente esta posición no constituya una contribución al caso de la inseguridad en el país, el estado y el municipio. Es cierto que hay irregularidades en la función pública que tienen qué sancionarse con ejemplar fuerza sobre la denuncia de las personas afectadas y con fuertes medidas preventivas. La propia constitución prevé el caso para sancionar los casos en que las personas encargadas de la función pública omiten su trabajo o lo hacen de forma irregular y con ello se violan los derechos fundamentales de terceros. En nuestro sistema legal se cuentan con autoridades y procedimientos para conocer y sancionar con eficacia las violaciones a los derechos de las personas por malas actuaciones. Esta es la opción en la que se requiere profundizar y a la que tenemos qué apostarle desde cualquier posición política que se tenga.

El factor de la participación ciudadana es y puede ser mayor para intervenir en la función de seguridad pública en nuestra sociedad; existen mecanismos de participación ciudadana que precisan ampliarse y dinamizarse para dar cauce a la propuesta de las y los ciudadanos para guiar las acciones de las policías, mejorar sus indicadores de desempeño, innovar sus protocolos y proponer una radical mejora institucional. A todos conviene profundizar en estos mecanismos y presionar para que sean viables. La denuncia ciudadana es un eje sobre el que esta mejora institucional de seguridad pública podrá llegar más pronto que tarde.

En lugar de interponer denuncias frívolas y de notoria improcedencia, la fracción del PAN en el Ayuntamiento de Guadalajara puede hacer uso de sus facultades de supervisión, de reglamentación y de iniciativa, de citar a comparecer a funcionarios de las dependencias municipales de Guadalajara ante las comisiones edicilias relacionadas con este y otros casos en que se considere urgente una mejora en su desempeño. De otro modo, si se trata de apostarle al escándalo, a la denostación y al desprestigio del gobierno municipal, es probable que la semana que entra interpongan sobre los mismos hechos una denuncia por abigeato, por aquello de que se vio muy buey.

lunes, 7 de febrero de 2011

Questo quelootro... ¡chalú!

Decir en un programa radiofónico que hay alcoholismo en Los Pinos fue parte de un incidente en la cámara de diputados, no es un rumor que flote en la vecindad, máxime si el programa trata de difundir los hechos y las versiones del debate político y social en el mundo.

En una dictadura, cuestionar es confrontar al poder "haiga o no haiga tema."

¿Acaso difundir los resultados electorales en México implicará a las radiodifusoras adherirse al ganador?

Es un asunto difícil y MVS calcula sus pérdidas y ganancias; un enojo presidencial puede salir caro a las partes, incluyendo a la propia oficina de Los Pinos.

De acuerdo con las versiones difundidas en las redes sociales, es probable que MVS haya optado por encarar las críticas de un sector de la población que un oficio de fuego del poder y sus sicarios de oficio (cintas de clausura en mano)

Pero el tema sigue en el aire o en la copa, como en su momento se cuestionó la salud mental del presidente Fox. Si es cierta la versión, que se atienda. Si no lo es, que se conteste llanamente como se ha dicho: "¡Pruébenlo!" No sería la primera ni la última vez que ocurre (haiga o no haiga cantina) Lo cierto es que años después de las versiones bien acuñadas en un artículo de la revista Proceso sobre las dósis de prosac presidencial, resultó efectivamente el antidepresivo se administraba al presidente, que los cachorros gorditos hijos de la mamá y que la dueña de la cabañita del amor imperaban la pradera, tomaban decisiones presidenciales e imponían su ley y hasta hicieron millonarios negocios, incluido el mecanismo para controlar puntualmente qué temas debían tocar y cuáles no, las personas antes de entrar a las audiencia con el presidente Fox: "es que se pone bien loco o se deprimía Vicente ante ciertos tópicos." Tener un presidente así...

martes, 7 de septiembre de 2010

¿Error o diseño del sistema?

Con relación al reciente incidente donde personal del ejército mexicano disparó y mató a varias personas civiles en NL por no haberse detenido el vehículo donde viajaban ante un retén militar, sireve en alguna forma tener presente dos artículos del instrumento público normativo internacional denominado "Los Principios Básicos sobre el Empleo de la Fuerza y de Armas de Fuego por los Funcionarios Encargados de Hacer Cumplir la Ley", Adoptados por el Octavo Congreso de las Naciones Unidas sobre Prevención del Delito y Tratamiento del Delincuente, celebrado en La Habana (Cuba) del 27 de agosto al 7 de septiembre de 1990.
Con independencia si el ejército los sigue, o no, la cuestión es relevante porque revela el tenor de la intervención del ejército en esta cuestión de la famosa "guerra contra el narcotráfico" del gobierno federal. Establece el artículo 9: Los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley no emplearán armas de fuego contra las personas salvo en defensa propia o de otras personas, en caso de peligro inminente de muerte o lesiones graves, o con el propósito de evitar la comisión de un delito particularmente grave que entrañe una seria amenaza para la vida, o con el objeto de detener a una persona que represente ese peligro y oponga resistencia a su autoridad, o para impedir su fuga, y sólo en caso de que resulten insuficientes medidas menos extremas para lograr dichos objetivos. En cualquier caso, sólo se podrá hacer uso intencional de armas letales cuando sea estrictamente inevitable para proteger una vida. (Artículo 10) En las circunstancias previstas en el principio 9, los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley se identificarán como tales y darán una clara advertencia de su intención de emplear armas de fuego, con tiempo suficiente para que se tome en cuenta, salvo que al dar esa advertencia se pusiera indebidamente en peligro a los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, se creara un riesgo de muerte o daños graves a otras personas, o resultara evidentemente inadecuada o inútil dadas las circunstancias del caso. Artículo 11: Las normas y reglamentaciones sobre el empleo de armas de fuego por los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley deben contener directrices que:

    a) Especifiquen las circunstancias en que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley estarían autorizados a portar armas de fuego y prescriban los tipos de armas de fuego o municiones autorizados;

    b) Aseguren que las armas de fuego se utilicen solamente en circunstancias apropiadas y de manera tal que disminuya el riesgo de daños innecesarios;

    c) Prohíban el empleo de armas de fuego y municiones que puedan provocar lesiones no deseadas o signifiquen un riesgo injustificado;

    d) Reglamenten el control, almacenamiento y distribución de armas de fuego, así como los procedimientos para asegurar que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley respondan de las armas de fuego o municiones que se les hayan entregado;

    e) Señalen los avisos de advertencia que deberán darse, siempre que proceda, cuando se vaya a hacer uso de un arma de fuego;

    f) Establezcan un sistema de presentación de informes siempre que los funcionarios encargados de hacer cumplir la ley recurran al empleo de armas de fuego en el desempeño de sus funciones.

Estos principios dan luz sobre la cuestión que se reportó profusamente en los medios de comunicación; que el vehículo no se detuvo ante el alto que los militares marcaron y en consecuencia le dispararon y privaron de la vida a dos personas que iban en el vehículo y dejaron heridas a otras. Salvo que la defensa de los soldados demuestre que actuaron al tenor de estos principios (y conforme al protocolo de actuación del ejército para estos casos) es difícil que salgan bien librados de la justicia militar.
Otra interpretación sobre este caso (muy difícil de probar) es que los retenes de los soldados tienen órdenes de actuar de la manera en que lo hicieron para que la población y la delincuencia sepa quién manda en este pueblo. Es tan difícil como esta hipótesis como la de creer que los soldados actuaron a) en forma errónea, b) por el nerviosismo y la tensión, c) por no haber descansado, d) porque se les olvidó su instrucción y los protocolos de actuación.
Interesante ¿no? O marcha la tropa asesina por un "error" de protocolo... o marcha la institución militar y su jefe, porque se pasaron de rosca, violando la constitución, la legalidad, los principios internacionales de la función pública y los derechos fundamentales.
Este incidente abre la puerta a una cuestión nada sencilla ni fácil de digerir.
Error de sistema o muestra de su diseño y directiva general. Error no me parece...
Mal vamos, Sancho.
Miux




lunes, 21 de junio de 2010

La mano que mece la cuna y la que arroja el jitomatazo

Llama la atención la forma en que el manejo de los medios pretende tomar un lugar privilegiado en la política a saber, el ejercicio del poder político (y otras formas de poder) en nuestro país.
Este "manejo" es presentar la trama de los acontecimientos políticos como si fueran parte de una telenovela, la reina del drama, el actor, su prenda amada, su enemigo, aliados y traidores. Los finales felices e infelices pretenden editarse a modo del factor de poder que cuenta la historia. Es la medida del poder del ganador en cada episodio: el narrador, quien descubre la "verdad" (que quiere mostrar) actúa, se oculta y manipula a toda la audiencia que con interés y asombro enfrenta la verdad a que se le da acceso.

De pronto aparacen grabaciones de audio de conversaciones de actores políticos relevantes. Hace unos meses fue Luis Tellez, quien al calor de las filtraciones a la prensa de sus sinceras conversaciones telefónicas en las que emite juicios sobre el sexenio de Carlos Salinas, es relevado al poco tiempo de su cargo en el gabinete presidencial y luego promovido a otras posiciones de relevancia política (asesor en presidencia de la república y director de la bolsa de Valores de México) Años atrás fueron varias conversaciones telefónicas grabadas y difundidas en nomerosos medios de comunicación de los hermanos Salinas de Gortari en las que se referían a situaciones, dineros y traiciones fraternas bastante incómodas para la familia Salinas de Gortari pero que a la postre eran irrelevantes por los efectos legales. El caso es que las denuncias y las pruebas de la comisión de presuntos delitos, no son eficaces si se obtuvieron de manera ilegal.

sábado, 1 de mayo de 2010

Jesuitas: una idea del siglo XVI para el XXI

Con las constituciones de la Compañía de Jesús, San Ignacio organizó institucionalizó un carisma y una intuición espiritual para cumplir con el mensaje evangélico y perdurar a través de los siglos, combinando la eficacia organizativa con una profunda fe, siempre en equilibrio. Este equilibrio Ignacio lo pone en las constituciones, emitidas como reglas, criterios e instrucciones institucionales que “han de ayudar” sin perder la perspectiva que en el final de cuentas, “la suma sapiencia y bondad de Dios nuestro creador y señor es la que ha de conservar y regir y llevar adelante en su santo servicio…” Estilo toma equilibra la contemplación de Dios en la vida cotidiana, combinando acción y oración, sin el extremo de la absoluta quietud interior asumida por algunos para dejar que Dios actúe sin la menor interferencia de las personas, y evita el aislamiento de la sociedad para entregarse por completo a la oración, el coro y el trabajo (ora et labora) de los monasterios que venían desde los dos primeros siglos de la Iglesia Cristiana. San Ignacio propone una contemplación de Dios en las cosas, no como aislamiento y centrado en el trabajo manual para el autosostenimiento económico, sino en un trabajo de anuncio y servicio al prójimo, anclado en la historia, en la vida de la sociedad y la participación institucional y la cercanía personal espiritual, tomando parte e influyendo en el destino de los pueblos a través de su trabajo concreto y significativo, considerando los sectores más desprotegidos.

Esa dinámica equilibrada, marcha entre el trabajo de los jesuitas asumido con tal empeño, como si todo dependiese de ellos, pero confiando como si todo dependiese de Dios y nada de ellos. Para San Ignacio y los jesuitas, rige la ley interior de la caridad y el amor que el Espíritu Santo se imprime en los corazones (y asumido desde la experiencia de los ejercicios espirituales y el discernimiento) y se concreta a través de dichas constituciones que

Las constituciones del instituto de la Compañía de Jesús constituyen el eje de orden religiosa e incluye con tremenda técnica y eficacia todos los aspectos sustanciales de la orden siguiendo la una lógica de proceso que va entre la admisión de un candidato hasta su plena incorporación a la orden a través de numerosas, prolongadas y difíciles probaciones. En estas instrucciones, se dispone que no haya facilidad en admitir a los candidatos a la compañía de Jesús y tampoco facilidad en despedirlos cuando corresponda, previo protocolo de actuación. Difícilmente San Ignacio y los primeros jesuitas dejaron sin la previsión cuidadosa y considerada un aspecto fundamental de la orden religiosa que iniciaban.

No hace falta describir el vigor organizativo, intelectual y la altísima eficacia de la operación de los principios organizativos y espirituales de las constituciones de los Jesuitas a lo largo de toda su historia; algunos incluso descubren todo un sistema organizativo perfectamente actualizable a las condiciones del mundo actual. En el plano de los resultados, estos ejes fundacionales de Ignacio de Loyola y sus primeros compañeros están fuera de duda: la orden fue aprobada por el Papa Paulo III en 1540; a la muerte de Ignacio de Loyola, al frente de la Compañía de Jesús en 1556, ya había una gran cantidad de jesuitas importante por toda Europa (¿mil?). En 1572 llegaron los jesuitas a la Nueva España; en 1582 las misiones jesuitas estaban en auge en China y en 1609 inician las reducciones indígenas en Paraguay. Es probable que la tremenda efectividad institucional y el impacto social (con las universidades y colegios, las misiones y el acompañamiento espiritual ) y político (a través de la presencia y acompañamiento a sectores de poder social y político) de esta fórmula a partir de la aprobación de la compañía por el Papa Paulo III haya generado la supresión de la orden en 1773 por el Papa Clemente XIV, en medio de amenazas de mayores daños a la iglesia católica y el papado por los factores de poder imperial europeo de no haber suprimido a la orden. Las acusaciones admitían una gama más o menos amplia de argumentos teológicos (se apartan de la sana doctrina católica y caen en el sincretismo, se gritaba por la inculturación de los jesuitas en China) y de tipo político (quieren fundar un estado dentro de otro estado, se acusaba por las reducciones del Paraguay) El esclavismo y las intrigas palaciegas impusieron su ley y la orden fue suprimida. La orden sobrevivió gracias a su fortaleza espiritual y en parte por el asilo que brindaron los reyes Federico II y Catalina II en Prusia a los sobrevivientes de la supresión y la represión a los jesuitas.

Tras la restauración en 1814, la orden, por fuerza de su diseño institucional, por los “perfiles” esperados y elegidos entre los candidatos y por la dinámica misma de las constituciones del instituto, no ha dejado de estar en las encrucijadas de la historia, las revoluciones de los pueblos y la búsqueda de la realización del servicio de fe y la promoción de la justicia (como fue definida la misión de los jesuitas en 1975) En el contexto del Concilio Vaticano II en 1965, la orden abrogó una serie de reglas de la vida institucional que llegaban a exagerar la forma sobre el contenido espiritual de la esencia religiosa de la orden. Muchas personas llegaron a sospechar que tal abandono de la “regla” jesuita no era sino el principio de su fin institucional y que perdía su origen. Lo cierto es que pareció ser lo contrario: un reencuentro dinamizador de su marca espiritual impreso por S. Ignacio y los primeros jesuitas. El empuje institucional de los jesuitas de alguna manera recoge muchas aspiraciones dentro de la iglesia católica y genera una influencia positiva en la vida eclesial, no sin dificultades y cuestionamientos al interior de la misma. Por alguna razón, los ataques más fuertes han llegado de algunos sectores considerados conservadores, quienes, llegado el momento, actuaron sin piedad…

En 1982 la orden fue sometida a un estado de excepción por la imposición de un superior general por el Papa Juan Pablo II; algunas versiones hablan de la voluntad inicial del papa para imponer un visitador (un cardenal carmelita de origen) empujado por sectores ligados al Opus Dei y los Legionarios de Cristo. Cierta o no esta versión, es conocida la línea del pensamiento del papa Juan Pablo II para restaurar un esquema eclesial más propio del Concilio de Trento que de Vaticano II; en dicho esquema los jesuitas sobraban o estorbaban. La orden llevó el peso de cuestionamiento con dignidad y sin mayor sobresalto; no era la primera vez que estaba su trabajo espiritual y su pensamiento teológico en tela de juicio. Toda suerte de acusaciones siguen desfilando en su contra… a favor o todo lo contrario. Desde el prejuicio de identificar lo jesuita como tramposo, falso, hipócrita y soberbio hasta el señalamiento de que se trata de una organización militar despiadada que se “devora” a sus miembros con tal de conseguir sus objetivos más bien ligados al poder y la influencia que al servicio del evangelio. Lo del título del superior general de los jesuitas no ha parado desde que inició la orden a la fecha: se trata de un “prepósito general”, alguien que está puesto por delante para representar y coordinar a todos los jesuitas (de ahí lo general, y no que sea un “general” de un ejército armado para la guerra. Nada más lejano de la realidad.

Por lo demás, quienes conocen de cerca, por dentro y por fuera a la orden sabrán de su lado humano, sus pobrezas espirituales y de calidad, pero sobre todo, de su riqueza y su fortaleza en su trabajo en servicio de la fe en el Padre de Jesucristo y la promoción de la justicia que se deriva de lo primero.

Los últimos superiores generales de la Compañía de Jesús: Pedro Arrupe (1965) Paolo Dezza (1982) Peter Hans Kolvenbach (1983) y Adolfo Nicolás (2008) simbolizan y concentran de un modo intenso y extremo las pruebas por las que ha pasado la orden y muestran una solidez institucional más allá de toda duda. Surge la pregunta si el modelo, el estilo de liderazgo positivo y constructivo, el estilo propositivo que busca siempre alternativas en el ánimo de hacer mejor el trabajo por el evangelio y vencer las dificultades sin perder el objetivo central de la misión, constituyen un modelo abierto al espíritu que la iglesia católica necesita, de modo especial en lo referente a la posición del clero católico para sortear las pruebas y las presiones a que está sometido en estos aciagos primeros años del tercer milenio.

La iglesia católica requiere actualizar la forma en que vive su misión evangélica; quien presiona para impedir esta actualización, probablemente no considera el valor de la apertura a los ”signos de los tiempos.” Aquí resulta relevante ese ánimo constructivo y considerado de la espiritualidad ignaciana que pudiera ayudar a la iglesia y sus líderes a realizar su misión de vivir y predicar el evangelio del padre de Jesucristo en un mundo más vertido al siglo XXI que al siglo XVI.

Amigos en el camino, etapas de una búsqueda

Para el caso de quienes alguna vez vivieron en el instituto religioso de la Compañía de Jesús, que fueron admitidos e integrados en alguna forma, y que por alguna razón dejaron la orden, es probable vivan con alguna de la experiencia mística de San Ignacio y los primeros compañeros los acompañe en el resto de su vida.


Probablemente en alguna de las etapas de las probaciones no dieron el “perfil” para avanzar en su integración en la orden; probablemente les faltó la “quietud” en su alma, temperamento o a su inteligencia no le resultaba propio el modo de la compañía para hacerlo su proyecto de vida; en algunos casos se pidió “salir” de la Compañía, en otros caso se siguió el protocolo que San Ignacio en diversas formas (para diferentes casos) estipuló como una forma de no admitir, o ya admitidos, fueran dimitidos de la orden.


El paso por la Compañía en la mayoría de los casos se constata, deja marcas: la fuerza del espíritu, el ánimo fraterno, los estilos de vida común, el liderazgo de los superiores, la experiencia de la oración y el discernimiento. Cada persona guarda en sí mismo en su historia personal lo que le haya quedado, haciéndose difícil establecer un tipo de patrón o patrones específicos que pudieran ser determinados cuantitativa (por lo profundo) o cuantitativamente (por el tiempo que haya durado la persona en la orden)


Resultan claras las líneas del modo de proceder de la orden que se mantienen con puntual fuerza y le dan base a toda la institución: los ejercicios, el examen, el discernimiento, el estilo de trabajo, la organización obediencia / votos, la forma de corregir, la disciplina que implica vivir y trabajar en una comunidad, la preocupación mutua por la comunicación profunda, la comunicación afectiva, la preocupación mutua por los hermanos, la temperancia de las pasiones y la corrección fraterna, la cuenta de conciencia, el modo de enviar, el modo de resolver los encargos (en la misión), la búsqueda del bien mayor (el magis) y la flexibilidad de la inteligencia para salvar lo principal de la misión haciendo los ajustes según el contexto en el que se realiza el servicio al evangelio.


Los “perfiles” y requisitos para ingresar a la compañía y avanzar en cada etapa (admisión a tres probaciones) y los “perfiles” de los superiores (de comunidad, de obra y de provincia) son criterios nítidamente establecidos en las Constituciones, con la instrucción de aplicarse con tanto rigor como con flexibilidad en atención a un bien mayor. Esta es una clave primordial en la eficacia institucional para el logro de los objetivos y el impacto social de la orden.


Quien pidiendo la admisión e incluso habiendo sido admitidos para las probaciones en la orden, eventualmente puede determinarse que cumplen con el “perfil” para avanzar en la integración de la Compañía; esta es una tensión permanente a lo largo de la vida de todo jesuita. Para el caso de quienes no eran admitidos o que se requiriera su dimisión de la orden, en la visión espiritual de San Ignacio y los primeros jesuitas la clave no era (ni es) la exclusión institucional en sí misma, sino que se trata de un proceso que, en el proyecto de vida de la persona, se toma el paso por la Compañía como una etapa dentro de la búsqueda personal y el discernimiento de la voluntad de Dios en la propia vida. La razón por la que se pide entrar en la Compañía, es la misma por la que se inicia el proceso de la dimisión de la orden a pedido de la misma persona o por sus superiores. Así se expresan en las constituciones este principio: “Como conviene para el fin que en esta Compañía se pretende del servicio de Dios nuestro Señor en ayuda de sus ánimas, que se conserven y aumenten los operarios que se hallaren idóneos y útiles para llevar adelante esta obra, así mismo conviene que los que se hallaren no tales, y en el suceso del tiempo se entendieren que no es ésta su vocación, o que no cumple para el bien universal que queden en la Compañía, se despidan. Aunque como no debe haber facilidad en el admitir, menos deberá haberla en el despedir, antes se proceda con mucha consideración y peso en el Señor nuestro. Y aunque debe ser las causas tanto mayores cuanto cada uno está más incorporado en la Compañía, por mucho que lo estuviere, podría quien quiera en algunos casos y debería ser apartado de ella.” (Constituciones 204)


Sea que las personas que fueron admitidas en la compañía en algunos de sus grados decida abandonar la orden religiosa o por decisión del superior, se genera un proceso que derive en la salida del miembro admitido o en proceso de admisión, “ayudándolos con consejo y lo más que la caridad dictare, para que en otra parte sirvan a Dios nuestro Señor, luego podrán despedirse” (Constituciones 192, referido al modo que se ha de tener con los que admitieren a la segunda probación, conocida como noviciado)


La descripción del “modo de despedir” en las Constituciones inicia así: “Con lo que hubieren de ser despedidos se debe observar el modo que conviene para más satisfacción ante Dios nuestro Señor así del que despide, como del que es despedido y de los otros de casa y fuera…” (Constituciones 218)


Para el caso de quien es despedido, se procurará que haya satisfacción en cuanto a lo exterior, que vaya de Casa cuanto se pudiere, sin vergüenza o afrenta y llevando consigo todo lo que es suyo. (Constituciones 225) En cuanto a lo interior, que procure enviarlo cuanto en amor y caridad de la Casa y cuan consolado en el Señor nuestro pudiere. (Constituciones 226)


El núcleo de toda esta cuestión radica en que a toda costa, instruye Ignacio, se deje a salvo tanto en el plano psicológico la autoestima profunda, como en el plano espiritual, la búsqueda de la voluntad de Dios. De esta forma, la cuestión no es sin más un proceso (rudo o suave) de exclusión, sino que se viva como una etapa en su propia búsqueda. Así, San Ignacio en las Constituciones instruye al superior que dimite a un jesuita (y en el mismo tenor al novicio o al candidato) para que “…Cuanto al estado de su persona, procure enderezarle para que tome otro buen medio de servir a Dios en la Religión o fuera de ella, según pareciere más conforme a su divina Voluntad, ayudando con consejo y oraciones y con lo que más pareciere en caridad.” (Constituciones 226)


Por criterios de sanidad psicológica y en el plano espiritual, las constituciones disponen considerar la situación de quienes se quedan en la comunidad ante el proceso de la salida de algunos de sus miembros, incluso de personas cercanas a la comunidad por alguna razón: San Ignacio y los compañeros dispusieron que el responsable del conducir el proceso (un superior normalmente) procurase ninguno se quede con turbación en su espíritu de la despedida, sin que se queden “desabridos” ni con mal concepto de él en cuanto sea posible; antes que le hayan compasión, y le amen en Cristo y le encomienden a su divina Majestad en sus oraciones, para que sea servido de encaminarlo y le haya misericordia (Constituciones, 229 y 230)

Rematan estas reglas, algunos puntos relativos a quienes por su voluntad pidieron salir de la Compañía o fueron despedidos, en cuanto a que abre la posibilidad (casos y proceso) de poder incorporarse de nuevo a ella. (Constituciones 231-242)


Este es el marco institucional y las reglas que sobre el punto particular han regido y rigen en la Compañía de Jesús, con sus reacomodos y sus actualizaciones convenientes al tenor de los inicios del siglo XXI.


De una revisión general de las Constituciones no parece que San Ignacio y los primeros jesuitas reconocieran como un sector colaborador (potencial o real) para sus misiones, de entre quienes se hubiere dimitido de la Compañía de Jesús. Colaboradores y colaboradoras de la Compañía de Jesús en el plano espiritual, en el orden práctico e incluso en la relación laboral es claro que siempre ha habido y no se explicaría mucho del logro histórico de la orden sin el apoyo de personas “fuera” de la Compañía en la realización de su labor. Este es un punto relevante si se toman en cuenta las condiciones sociales en las que la Iglesia cristiana y católica enfrentan en el marco del inicio del tercer milenio. Es probable que se esté presionando por un modelo de Iglesia más abierta, más centrada en los valores evangélicos, que se concreten más formas de vida y participación comunitaria y haya menos énfasis en el protagonismo del clero, menos culto pomposo y menos énfasis en algunas formas de religiosidad primitiva que promueven ciertos sectores del clero que conllevan una imagen mágica de Dios con quien se establece una relación muy parecida al comercio: “te compro tu gracia... un pase al cielo...”


En este sentido es de valorarse el estilo ignaciano en la espiritualidad para caminar en la vía del divino servicio, integrar en la vida la fe y la justicia, construir comunidad e integrar todos sus carismas en la vida de la iglesia, en revisar y asumir con paz las cuestiones organizativas y prácticas con un sentido más humano y más sereno, como la cuestión de la sexualidad en general y el celibato sacerdotal en particular. El papel de las mujeres en la iglesia reclama un profundo discernimiento y no una simple la represión de iniciativas.


Quienes compartieron en un momento de su búsqueda el modo de proceder de los jesuitas en su proyecto de vida y por alguna razón salieron de ella, pueden incorporar en su aporte, en su búsqueda del servicio divino o en su realización de los valores evangélicos dentro de sus posibilidades y capacidades, los elementos del estilo ignaciano y de la Compañía de Jesús, consolar a los hermanos en el camino y compartir la vera historia de su espíritu y los aprendizajes que la vida le ha dado en el seguimiento de Jesús y sus ratos de reflectir para “sacar algún provecho.” Para quienes fueron algún día jesuitas y ya no lo son, al menos formal e institucionalmente, la misma orden y las amistades que permanecen con quienes siguen en la Compañía, sigue siendo motivo de consolación y en algunos casos pasa a ser una etapa superada. En el plano humano algunas circunstancias pudieron haber sido dispares e incluso desagradables: la diferencia probablemente pueda estar en mantener una actitud de reconciliación con la vida, superar etapas y rescatar la experiencia en el plano espiritual, como siguiendo el discurso: buscando a Dios entré en la Compañía… buscando a Dios salí a seguir el trabajo.


El padre Nicolás sostuvo hace unos días en Guadalajara durante su visita a México, que los retos de los jesuitas son los mismos que de cualquier cristiano en la iglesia. Al margen de que haya sido una respuesta un tanto esquiva porque pretendió fijar una igualdad donde hay una desproporción; y es que “cualquier cristiano” no tiene la solidez institucional, la experiencia, los recursos que tiene la orden de la Compañía de Jesús. En cualquier caso, vale la pena asumir esta igualdad en los retos y asumir que en el servicio de la fe y la promoción de la justicia puede haber diferentes acentos, recursos, ánimos y formatos organizativos.


Para el caso de quienes caminaron y vivieron la “marca” espiritual ignaciano y la marca institucional de la Compañía, hay un regalo y una misión, un don y un trabajo pendiente para vivir los valores y los principios evangélicos y aplicarlos en las condiciones de vida que se vayan generando: en la relación conyugal y familiar, en el acompañamiento con los hijos y las hijas, en la pertenencia a una comunidad , en la preocupación por construir una patria. La marca de San Ignacio, la marca de la Compañía en la iglesia pone a quien vive “por la libre” en una actitud de abrirse al espíritu y discurrir para sacar algún provecho, discernir para sentir hacia dónde apunta y lleva el espíritu de Dios, para que en camino uno pueda consolar y ayudar fraternalmente a los hermanos (próximos) Esta marca en algún modo es una experiencia de sentido que como don de Dios hay que agradecer, como logro personal es preciso mantener y como riqueza espiritual hay que compartir. Ahí descubro un reto que tenemos como personas, como seguidores y amigos de Jesús en la causa de su Padre, marcados por una experiencia institucional que habrá conocerla, vigorizarla y actualizarla, para usarla en nuestro favor.


Guadalajara, Jalisco, abril 2010


Guillermo Ortiz Vázquez